La historia del cardenal Elia Dalla Costa, reconocido por arriesgar su vida para salvar a cientos de judíos durante la Shoá en la Italia ocupada por los nazis. El coraje, la fe y el compromiso humanitario de quien fue declarado “Justo entre las Naciones” por Yad Vashem, destacando una red solidaria que desafió al fascismo y al antisemitismo.
El Cardenal Elia Ángelo Dalla Costa nació en Véneto, Italia, el 14 de mayo de 1872. Sirvió como arzobispo de Florencia desde 1931 hasta su muerte. Fue elevado al cardenalato en 1933 y en 2017 fue designado Venerable.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Florencia se convirtió en uno de los centros más importantes para la salvación de judíos y para evitar su deportación a los campos de exterminio. En este contexto, y cuando Italia fue conquistada por Alemania, surgió en setiembre de 1943 una red de salvación judía promovida por el rabino Nathan Cassuto y Rafael Cantoni, y por cristianos encabezados por el arzobispo de Florencia, Elia Dalla Costa. Desplegaron esfuerzos igualmente para salvar a colectivos judíos que habían estado bajo control italiano, como en Yugoslavia y parte de Francia.
El Cardenal Dalla Costa, con la ayuda de su secretario, el Padre Meneghello, desplegó en la red una tarea fundamental: incorporó a curas y monjas, quienes a su vez instaron a los titulares de colegios, monasterios e iglesias a ofrecer refugio y protección a los judíos perseguidos. El mismo Dalla Costa cobijó en su seno y por períodos breves a judíos antes de que fueran trasladados a espacios más seguros. Más aún, Dalla Costa ayudó a la recolección de fondos para paliar la angustiosa coyuntura económica de los judíos de Florencia.Historia judía
En diciembre de 1943, la mayoría de los judíos de la Red Florentina fueron delatados y detenidos, por lo que gran parte de la tarea de ocultamiento y salvación recayó en filas cristianas. Aun así, hubo casos de cristianos que fueron detenidos, torturados y enviados a Auschwitz.
A título de ejemplo, en las Hermanas Misioneras Franciscanas de María se refugiaron la esposa e hijos del Gran Rabino de Génova, Riccardo Pacifici, Emanuele y Raffaele. Estos dos últimos fueron posteriormente trasladados a otro espacio religioso de la zona y finalmente se salvaron. El hijo de Emanuele, denominado Riccardo —como su abuelo asesinado en Auschwitz—, presidió durante muchos años la Unión de Comunidades Judías de Italia.
Pero el benemérito despliegue de Dalla Costa no se centró únicamente en los judíos, habida cuenta de que prestó ayuda a italianos gentiles, salvándolos de ser exterminados por el régimen fascista.
Agotó todos los recursos y no se limitó únicamente al espectro religioso. Identificado totalmente con la tarea de salvación, apeló a personas laicas. La más famosa fue la del notable ciclista italiano Gino Bartali, quien, conforme a la idea de Dalla Costa, ocultaba documentación falsa en el armazón de su bicicleta destinada a judíos perseguidos. Las fuerzas alemanas no se atreverían a detenerlo en mérito a su prestigio y porque, aparentemente, se estaba entrenando.
La vasta red florentina erigida por el Cardenal Dalla Costa contó con miles de voluntarios y treinta y cinco espacios que ocultaron y protegieron a judíos, configurando una de las organizaciones más notables de la Segunda Guerra Mundial. Al Cardenal Dalla Costa se le conoció como el Cardenal de la Caridad.
Falleció en Florencia el 22 de diciembre de 1961 a los 89 años de edad.
Justos reconocimientos
En el año 2012, el Instituto Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justo entre las Naciones. Cabe señalar que hasta el momento no se pudo ubicar a pariente alguno suyo, por lo que la medalla y el diploma quedaron en manos de Yad Vashem.
A su vez, a instancia de la Fundación Raoul Wallenberg, la Dirección de Correos de Israel emitió estampillas conmemorativas en homenaje al Cardenal Dalla Costa.
El Cardenal Elia Dalla Costa constituye todo un referente y pionero en la amistad judeocristiana, que felizmente se ha ido consolidando y acrecentando en el decurso del tiempo.